El empoderamiento de Enfermería como estrategia para mejorar la atención


La transformación de los sistemas de salud no depende únicamente de incorporar nuevas tecnologías o aumentar la infraestructura hospitalaria. También requiere reconocer las capacidades de cada integrante del equipo sanitario y permitir que los profesionales desempeñen funciones acordes con su preparación y experiencia.
Un ejemplo de este enfoque se encuentra en el Hospital Juárez de México, institución con una trayectoria de casi dos siglos que actualmente impulsa una mayor participación del personal de Enfermería en diferentes procesos de atención.
Los resultados reportados incluyen una reducción de hasta un tercio en los tiempos de recuperación en determinadas intervenciones de la Clínica de Heridas y Estomas, además de una participación creciente de enfermeras y enfermeros en procedimientos especializados, colocación de accesos vasculares y triage obstétrico.
Hospital Juárez de México: casi dos siglos de historia médica
El Hospital Juárez de México fue inaugurado en 1847 y, a lo largo de su historia, se ha convertido en una institución relevante para la atención médica y la formación de profesionales de la salud.
Sus instalaciones han sido escenario de diferentes momentos importantes para la medicina mexicana. Entre los antecedentes mencionados por la institución se encuentran la realización de la primera transfusión de sangre en México y una primera resección tumoral compleja, acontecimientos que forman parte de la evolución histórica de la práctica quirúrgica en el país.
Pero la relevancia del hospital no se limita a su historia. Actualmente también funciona como un importante espacio de formación para médicos y personal de Enfermería.
Esta combinación entre asistencia, enseñanza y desarrollo profesional permite comprender por qué las modificaciones en los modelos de atención dentro de la institución pueden tener un impacto que va más allá de un solo servicio.
El empoderamiento de Enfermería como estrategia para mejorar la atención
Uno de los cambios que actualmente destaca en el Hospital Juárez de México es el fortalecimiento de la participación del personal de Enfermería en actividades especializadas.
El concepto de empoderamiento profesional no significa simplemente asignar más responsabilidades. Implica reconocer las competencias adquiridas mediante la formación académica y la experiencia clínica, establecer funciones claramente delimitadas y permitir que el personal participe activamente en procesos donde cuenta con preparación especializada.
Desde esta perspectiva, Enfermería deja de ser considerada únicamente como un área auxiliar y se integra de manera más activa a diferentes etapas del proceso asistencial.
Esto puede incluir:
Valoración inicial.
Seguimiento de pacientes.
Procedimientos especializados.
Toma de decisiones dentro del ámbito de competencia profesional.
Educación al paciente.
Detección temprana de complicaciones.
Participación en protocolos hospitalarios.
Atención ambulatoria.
Clasificación inicial de pacientes según su nivel de riesgo.
El modelo implementado en el Hospital Juárez muestra algunos resultados concretos de esta estrategia.
La Clínica de Heridas y Estomas: un ejemplo de atención especializada
Uno de los casos más relevantes es la Clínica de Heridas y Estomas, cuya operación especializada está liderada desde hace aproximadamente ocho años por personal de Enfermería.
La clínica atiende alrededor de 1,300 procedimientos mensuales relacionados con heridas crónicas y complejas.
Entre las condiciones atendidas se encuentran:
Pie diabético.
Úlceras venosas y varicosas.
Complicaciones quirúrgicas.
Úlceras por presión.
Fístulas.
Estomas.
Otras heridas complejas.
La importancia de este modelo radica en que el personal de Enfermería participa directamente en diferentes etapas de la atención, desde la valoración hasta la selección de intervenciones y el seguimiento clínico.
De acuerdo con los resultados reportados por el hospital, estas intervenciones han permitido reducir hasta en un tercio los tiempos de recuperación frente a métodos convencionales.
¿Por qué una recuperación más rápida es relevante?
Reducir el tiempo de recuperación no solamente beneficia al paciente desde una perspectiva clínica.
Una evolución favorable puede tener efectos en diferentes dimensiones de la atención hospitalaria.
Para el paciente puede representar:
Menor tiempo con dolor o limitaciones funcionales.
Menor exposición a determinadas complicaciones.
Regreso más rápido a sus actividades cotidianas.
Menor dependencia de familiares o cuidadores.
Reincorporación más temprana al entorno laboral.
Para el hospital también puede significar una utilización más eficiente de los recursos, especialmente cuando se trata de enfermedades crónicas que requieren seguimiento prolongado.
En el caso de las heridas complejas, un tratamiento adecuado y oportuno puede ser particularmente importante porque una evolución desfavorable puede incrementar el riesgo de infección, deterioro tisular, hospitalización prolongada y otras complicaciones.
Enfermería también participa en la atención de catéteres
El fortalecimiento de las competencias de Enfermería también se observa en la Clínica de Catéteres.
Durante el primer semestre de 2026 se instalaron 2,525 dispositivos de acceso venoso central en el Hospital Juárez de México.
De ese total, 25.26 % fueron colocados por personal de Enfermería mediante ultrasonido y ubicador de punta, mientras que 12.59 % se realizaron de manera ambulatoria.
La incorporación de herramientas tecnológicas permite que determinados procedimientos se realicen con mayor precisión y facilita la atención fuera de una hospitalización prolongada cuando las condiciones clínicas del paciente lo permiten.
Este tipo de modelo también demuestra que el desarrollo de competencias clínicas debe ir acompañado de capacitación continua y disponibilidad de tecnología adecuada.
El uso del ultrasonido modifica la práctica de determinados procedimientos
La utilización del ultrasonido en procedimientos vasculares representa un ejemplo de cómo la tecnología puede complementar las habilidades del personal sanitario.
Su incorporación puede facilitar la identificación de estructuras anatómicas y apoyar la realización de determinados procedimientos de acceso vascular.
Sin embargo, la tecnología por sí sola no garantiza mejores resultados.
Para aprovechar adecuadamente estas herramientas se requiere:
Capacitación.
Protocolos.
Supervisión cuando corresponda.
Mantenimiento del equipo.
Evaluación de competencias.
Criterios claros de selección del paciente.
Seguimiento de complicaciones.
El objetivo no debe ser simplemente incorporar dispositivos tecnológicos, sino integrarlos dentro de un proceso asistencial seguro y estandarizado.
El triage obstétrico también está en manos de Enfermería
Otro de los cambios importantes implementados por el Hospital Juárez de México se encuentra en la atención obstétrica.
Desde marzo de 2025, el hospital implementó un modelo de triage obstétrico realizado por personal de Enfermería.
El objetivo es efectuar una valoración inicial de las pacientes, identificar su nivel de riesgo y establecer una prioridad de atención para las emergencias obstétricas.
Durante el primer semestre de 2026, 4,520 pacientes fueron valoradas mediante este modelo.
De ellas:
1,208 fueron clasificadas con código verde.
2,647 con código amarillo.
665 con código rojo.
La clasificación permite diferenciar las situaciones que pueden esperar de aquellas que requieren atención inmediata.
¿Qué aporta el triage obstétrico?
En un servicio de urgencias, la llegada de pacientes no necesariamente ocurre en función de la gravedad de cada caso.
Una paciente puede llegar primero que otra y, sin embargo, presentar un riesgo menor.
El triage permite establecer prioridades con base en criterios clínicos.
En obstetricia, esto resulta especialmente importante porque algunas condiciones pueden evolucionar rápidamente y poner en riesgo tanto a la madre como al feto.
La participación de personal de Enfermería capacitado en esta etapa puede contribuir a:
Detectar signos de alarma.
Identificar pacientes de alto riesgo.
Priorizar la atención.
Reducir tiempos de espera en situaciones críticas.
Facilitar la comunicación entre áreas.
Canalizar oportunamente a las pacientes.
El modelo no sustituye la valoración médica cuando ésta es necesaria. Su función es organizar y agilizar el acceso a la atención correspondiente.
Enfermería como primer contacto con el paciente
La experiencia del Hospital Juárez coincide con una tendencia más amplia hacia el fortalecimiento del papel de Enfermería como primer contacto dentro de determinados procesos asistenciales.
En agosto de 2026, el hospital inauguró un Módulo de Toma de Signos Vitales como parte de su estrategia de digitalización.
En este espacio, el personal de Enfermería realiza antes de la consulta médica la toma de somatometría, presión arterial, pulso, temperatura, frecuencia respiratoria, saturación de oxígeno y glucemia capilar.
Esto permite que la consulta médica comience con información clínica inicial ya disponible y, al mismo tiempo, favorece la identificación oportuna de alteraciones que pueden requerir atención.
El modelo también puede contribuir a organizar mejor el flujo de pacientes dentro de los servicios ambulatorios.
¿Empoderar a Enfermería significa sustituir al médico?
No.
El fortalecimiento de las competencias de Enfermería no debe interpretarse como una sustitución de las funciones médicas.
La atención sanitaria moderna requiere equipos multidisciplinarios donde cada profesional desempeña funciones de acuerdo con su formación, competencias, atribuciones y marco normativo.
El verdadero objetivo es aprovechar mejor las capacidades de cada integrante del equipo.
Cuando un procedimiento puede ser realizado por personal de Enfermería debidamente capacitado y dentro de sus competencias, hacerlo puede liberar tiempo para otros procesos asistenciales y mejorar la organización de los servicios.
De igual manera, cuando una situación requiere valoración médica, diagnóstico, indicación terapéutica o intervención especializada, deben establecerse los mecanismos para que el paciente reciba esa atención.
La clave está en la coordinación, no en la sustitución.
La capacitación es indispensable para ampliar competencias
No es suficiente reconocer que Enfermería puede desempeñar determinadas funciones.
La ampliación de responsabilidades debe acompañarse de procesos formativos que garanticen que el personal posee las competencias necesarias.
Esto puede incluir:
Formación especializada.
Capacitación práctica.
Actualización periódica.
Evaluación de competencias.
Protocolos institucionales.
Supervisión.
Indicadores de calidad.
Registro de complicaciones.
Educación continua.
También es importante definir claramente las responsabilidades de cada integrante del equipo.
Un modelo de atención seguro necesita que todos sepan qué pueden hacer, qué deben documentar, cuándo solicitar apoyo y cómo actuar frente a una complicación.
El impacto en la seguridad del paciente
El fortalecimiento de Enfermería puede tener una relación directa con la seguridad del paciente cuando se desarrolla dentro de protocolos adecuados.
Un profesional que permanece cerca del paciente durante diferentes etapas de la atención puede contribuir a detectar cambios clínicos de manera temprana.
La vigilancia continua puede ser particularmente importante en pacientes con:
Enfermedades crónicas.
Heridas complejas.
Dispositivos invasivos.
Riesgo de infección.
Embarazos de alto riesgo.
Recuperación posquirúrgica.
La detección temprana de cambios permite activar oportunamente los mecanismos de atención.
Sin embargo, para evaluar el impacto real de un modelo de este tipo es necesario considerar indicadores clínicos, tasas de complicaciones, satisfacción del paciente, tiempos de atención y otros resultados, además de la percepción de mejora.
El reto de medir los resultados
Una de las ventajas de los modelos de atención basados en competencias es que pueden evaluarse mediante indicadores.
En lugar de limitarse a afirmar que una estrategia funciona, los hospitales pueden analizar datos como:
Tiempo promedio de recuperación.
Días de estancia hospitalaria.
Tasa de complicaciones.
Reingresos.
Infecciones.
Tiempo de espera.
Número de procedimientos.
Atención ambulatoria.
Satisfacción del paciente.
Carga de trabajo del personal.
En el caso del Hospital Juárez de México, las cifras reportadas sobre la Clínica de Heridas y Estomas, la Clínica de Catéteres y el triage obstétrico permiten observar el volumen de actividades que actualmente realiza el personal de Enfermería.
El siguiente paso consiste en continuar evaluando cómo estas intervenciones se relacionan con los resultados clínicos y operativos.
Un modelo que puede transformar la organización hospitalaria
El caso del Hospital Juárez de México permite observar una idea importante: mejorar la atención no necesariamente significa incorporar más niveles jerárquicos, sino utilizar de manera adecuada las competencias disponibles.
Un hospital puede contar con médicos altamente especializados, tecnología avanzada e infraestructura, pero si los procesos están mal organizados, los recursos pueden no aprovecharse de forma eficiente.
La participación activa de Enfermería puede contribuir a distribuir mejor determinadas actividades y favorecer que cada profesional se concentre en las funciones que requieren sus competencias específicas.
Esto puede ser especialmente importante en instituciones con una alta demanda asistencial.
¿Qué implica este modelo para los médicos?
Para los médicos, el fortalecimiento de Enfermería representa también una oportunidad para mejorar el trabajo interdisciplinario.
La coordinación entre ambas profesiones puede facilitar:
Comunicación clínica más eficiente.
Seguimiento más cercano.
Detección temprana de cambios.
Mejor distribución de actividades.
Continuidad asistencial.
Reducción de tiempos innecesarios.
Mayor participación del paciente en su recuperación.
Para que esto funcione, es indispensable que exista una comunicación clara y respetuosa entre los integrantes del equipo.
El liderazgo clínico no debe depender únicamente de una profesión. Debe construirse a partir de competencias, colaboración y objetivos compartidos.
También existen retos y límites
El empoderamiento profesional debe realizarse de manera responsable.
Asignar nuevas funciones sin proporcionar capacitación, personal suficiente, equipo o protocolos puede generar el efecto contrario y aumentar los riesgos.
Por ello, antes de ampliar las funciones de un área deben analizarse aspectos como:
Competencia profesional
Debe comprobarse que el personal cuenta con la preparación necesaria.
Marco institucional
Las actividades deben encontrarse contempladas dentro de los procedimientos y políticas correspondientes.
Recursos
No puede exigirse una atención especializada sin proporcionar los materiales y equipos necesarios.
Responsabilidades
Deben estar claramente delimitadas las funciones de cada integrante del equipo.
Supervisión
Los procesos deben contar con mecanismos para detectar desviaciones y corregirlas.
Evaluación
El hospital debe medir los resultados para determinar si el modelo realmente mejora la atención.
El Hospital Juárez de México está impulsando un modelo en el que el personal de Enfermería tiene una participación cada vez más activa en diferentes procesos especializados. Los resultados reportados incluyen una reducción de hasta un tercio en los tiempos de recuperación en la Clínica de Heridas y Estomas, donde se realizan alrededor de 1,300 procedimientos mensuales.
La estrategia también se refleja en la Clínica de Catéteres, donde durante el primer semestre de 2026 se instalaron 2,525 dispositivos de acceso venoso central, y en el triage obstétrico, mediante el cual fueron valoradas 4,520 pacientes durante ese mismo periodo.
Más que representar una sustitución de funciones médicas, el modelo plantea una reorganización del trabajo sanitario basada en las competencias de cada profesión.
Para que esta estrategia sea sostenible, deberá mantenerse acompañada de capacitación, protocolos, tecnología, evaluación de resultados y una adecuada coordinación interdisciplinaria.
El caso del Hospital Juárez de México muestra que reconocer las capacidades especializadas del personal de Enfermería puede convertirse en una herramienta para mejorar los procesos hospitalarios y, potencialmente, favorecer una atención más oportuna, organizada y centrada en el paciente.





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