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La salud mental del médico: un tema que no debe minimizarse

  • Foto del escritor: DML Defensa Médico Legal
    DML Defensa Médico Legal
  • 5 ene
  • 4 Min. de lectura
salud mental del médico

La salud mental se ha convertido en uno de los principales retos de salud pública en México. De acuerdo con datos del ISSSTE, aproximadamente el 18 % de la población ha padecido o padece algún trastorno relacionado con la salud mental, una cifra que se incrementó de forma significativa a partir de la pandemia por Covid-19.


El confinamiento prolongado, la incertidumbre económica, el duelo, el aislamiento social y los cambios abruptos en la rutina diaria generaron un impacto emocional profundo en millones de personas. Los médicos, lejos de ser la excepción, se encuentran entre los grupos más vulnerables debido a la alta carga laboral, la presión constante y la responsabilidad inherente a su profesión.


Según el Centro de la Opinión Pública de la Universidad del Valle de México (UVM), hasta el 58 % de la población reconoce haber presentado problemas de salud mental, mientras que el Instituto Nacional de Psiquiatría reporta un incremento de hasta 30 % en la búsqueda de atención profesional. Estos datos confirman que se trata de una problemática creciente que requiere atención inmediata y sin estigmas.


La salud mental del médico: un tema que no debe minimizarse


Tradicionalmente, dentro del ámbito médico se ha normalizado el cansancio extremo, el estrés crónico y la sobrecarga emocional como parte del ejercicio profesional. Sin embargo, esta visión resulta peligrosa. La exposición constante al sufrimiento humano, las largas jornadas laborales y la presión por tomar decisiones clínicas críticas afectan de manera directa el bienestar psicológico del médico.


Reconocer que se atraviesa por un problema de salud mental no es un signo de debilidad, sino un acto de responsabilidad profesional y personal. Cuidar la salud mental es indispensable para mantener un desempeño clínico seguro, ético y de calidad.


No tengas miedo de pedir ayuda profesional


Uno de los principales errores, incluso entre médicos, es minimizar los síntomas o intentar manejar el malestar emocional de forma individual. Al igual que ocurre con cualquier enfermedad física, la salud mental requiere atención especializada.


Acudir con un psicólogo o psiquiatra permite identificar los factores desencadenantes del malestar, establecer un diagnóstico adecuado y recibir un tratamiento basado en evidencia. La automedicación, el autodiagnóstico o la negación del problema pueden agravar los síntomas y prolongar el proceso de recuperación.


Buscar ayuda profesional no solo beneficia al médico, sino también a sus pacientes, ya que un profesional de la salud mentalmente estable ofrece una atención más segura y empática.


La gratitud como herramienta de equilibrio emocional


Practicar la gratitud es una estrategia sencilla pero altamente efectiva para fortalecer la salud mental. Agradecer de manera consciente por la salud, la estabilidad, las relaciones personales y los logros profesionales ayuda a mantener una perspectiva más equilibrada frente a las situaciones adversas.


Diversos estudios han demostrado que la gratitud reduce los niveles de ansiedad, mejora el estado de ánimo y favorece una mayor resiliencia emocional. Para el médico, esta práctica permite reconectar con el sentido vocacional de su profesión y contrarrestar sentimientos de frustración, agotamiento o desesperanza.


Actividad física: un pilar fundamental del bienestar mental


La práctica regular de ejercicio físico tiene un impacto directo y positivo en la salud mental. Durante la actividad física, el cerebro libera neurotransmisores como dopamina y serotonina, responsables de regular el estado de ánimo, la motivación y la sensación de bienestar.


Además, el ejercicio contribuye a:


  • Reducir los niveles de estrés y ansiedad

  • Mejorar la calidad del sueño

  • Incrementar la energía y la concentración

  • Fortalecer la autoestima


No es necesario realizar entrenamientos intensos. Actividades como caminar, nadar o practicar algún deporte de forma constante pueden generar beneficios significativos a corto y largo plazo.


Técnicas de relajación para el manejo del estrés médico


El estrés crónico es uno de los principales detonantes de trastornos de ansiedad y depresión. Por ello, incorporar técnicas de relajación en la rutina diaria es una medida preventiva altamente recomendada.


Prácticas como:


  • Respiración consciente

  • Mindfulness

  • Meditación guiada

  • Yoga


Ayudan a disminuir la activación del sistema nervioso, reducir la tensión muscular y mejorar la regulación emocional. Estas técnicas favorecen una mayor claridad mental, mejor toma de decisiones y un mayor control del estrés laboral.


La importancia de una adecuada higiene del sueño


El descanso adecuado es un componente esencial de la salud mental. La privación del sueño se asocia directamente con irritabilidad, dificultad para concentrarse, alteraciones del estado de ánimo y mayor riesgo de errores clínicos.


Aunque las jornadas médicas suelen ser demandantes, es fundamental priorizar el descanso. Dormir al menos siete horas por noche, mantener horarios regulares y crear rutinas previas al sueño contribuye a mejorar el bienestar emocional, la memoria y el rendimiento profesional.

Un médico descansado es un médico más eficiente, empático y seguro.

Cuidar la salud mental también es parte del profesionalismo médico


La salud mental debe ser entendida como un componente integral de la práctica médica. Reconocer el malestar emocional, pedir ayuda, adoptar hábitos saludables y establecer límites laborales no solo mejora la calidad de vida del médico, sino que fortalece el sistema de salud en su conjunto.


Atender la salud mental no es un lujo ni una opción secundaria. Es una necesidad urgente para garantizar una medicina humana, segura y sostenible a largo plazo.


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