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¿Por qué los pacientes hacen preguntas “raras”?

  • Foto del escritor: DML Defensa Médico Legal
    DML Defensa Médico Legal
  • 8 ene
  • 4 Min. de lectura
pacientes hacen preguntas “raras”

Ejercer la medicina implica estar preparado para una amplia variedad de situaciones clínicas, emocionales y humanas. Más allá de diagnósticos complejos o tratamientos especializados, el médico se enfrenta diariamente a un elemento fundamental del ejercicio profesional: las dudas de los pacientes.


Aunque muchas de estas preguntas son esperables y directamente relacionadas con el motivo de consulta, existen otras que pueden resultar inusuales, extrañas o incluso sorprendentes. Estas interrogantes, lejos de ser simples ocurrencias, suelen tener un origen claro en la ansiedad, la desinformación, los mitos culturales o el acceso indiscriminado a información no confiable en internet.


La relación médico-paciente debe sustentarse siempre en el respeto, la confianza y la comunicación efectiva. Por ello, independientemente de lo peculiar que pueda parecer una pregunta, el profesional de la salud tiene la responsabilidad ética de responder con seriedad, empatía y fundamento científico.


¿Por qué los pacientes hacen preguntas “raras”?


Las preguntas inusuales no surgen al azar. En la mayoría de los casos, reflejan una preocupación genuina del paciente. Factores como el miedo a la enfermedad, el desconocimiento sobre el funcionamiento del cuerpo humano, las creencias populares y la influencia de redes sociales juegan un papel determinante.


En un contexto donde la información médica circula sin filtros, es común que los pacientes mezclen conceptos científicos con mitos, experiencias personales o teorías sin sustento. El consultorio se convierte entonces en el espacio donde buscan validación, orientación y tranquilidad.


Ejemplos frecuentes de preguntas inusuales y su posible origen


A lo largo de la práctica clínica, muchos médicos han recibido interrogantes que, en un primer momento, pueden causar sorpresa. Sin embargo, analizar su origen permite comprender mejor al paciente y responder de manera adecuada.


“Doctor, ¿se me pueden pegar los sueños de mi pareja si dormimos muy cerca?”


Este tipo de pregunta suele originarse en la confusión entre procesos físicos y mentales. El paciente puede interpretar el sueño como algo transmisible, similar a una enfermedad, lo que refleja un desconocimiento sobre la actividad cerebral y los estados del descanso.


“Si como palomitas de maíz sin reventar, ¿me crecerán en el estómago?”


Esta duda proviene del mito de que las semillas pueden germinar dentro del cuerpo humano. Aunque científicamente es incorrecto, la idea persiste por falta de educación básica sobre digestión y metabolismo.


“¿Es posible que tenga alergia al agua o solo estoy inventando los síntomas?”


Aquí suele existir una preocupación legítima relacionada con síntomas cutáneos o respiratorios. Aunque la alergia al agua es extremadamente rara, el paciente busca confirmar si su malestar tiene una explicación médica real.


“¿Qué tan malo es beber mi propia orina para desintoxicarme?”


Este tipo de preguntas ha aumentado debido a la proliferación de consejos pseudomédicos en redes sociales y sitios no especializados. La desinformación sobre terapias alternativas suele generar prácticas potencialmente peligrosas.


“¿Puede mi mascota ser la causa real de mis problemas de pareja?”


En estos casos, el paciente puede estar proyectando conflictos emocionales o sociales en factores externos. Aunque no se trata de una pregunta médica directa, sí refleja un estado emocional que merece atención y orientación.


“¿Si me hago un tatuaje de un código QR, podrían escanearlo para ver mi historial médico?”


Esta interrogante surge de la confusión entre tecnología de consumo y sistemas médicos reales. Refleja la percepción de que la digitalización médica funciona de forma similar a aplicaciones comerciales.


“Doctor, ¿es verdad que la luna llena afecta cómo funcionan mis medicamentos?”


Las creencias sobre la influencia lunar tienen raíces históricas profundas. Aunque no existe evidencia científica que respalde esta afirmación, muchos pacientes continúan asociando ciclos lunares con cambios fisiológicos.


“¿Es normal que me haya tragado accidentalmente mis audífonos inalámbricos?”


El uso cotidiano de dispositivos pequeños ha incrementado los casos de ingestión accidental. Aunque la pregunta pueda parecer extrema, suele estar acompañada de ansiedad real y requiere una evaluación clínica adecuada.


“He evitado mirarme a los ojos en el espejo, ¿eso puede curar mi alma?”


Este tipo de interrogantes suele estar relacionado con creencias personales, supersticiones o incluso con alteraciones emocionales que podrían requerir atención psicológica.


“Si dejo de respirar antes de estornudar, ¿puedo evitar una infección?”


Aquí se evidencia el desconocimiento sobre los mecanismos de transmisión de enfermedades respiratorias y la fisiología del estornudo.


La importancia de responder con ética y empatía


Responder adecuadamente a preguntas inusuales no solo es parte del profesionalismo médico, sino también una oportunidad educativa. Una respuesta clara y basada en evidencia permite desmontar mitos, reducir la ansiedad del paciente y fortalecer la confianza en la relación médico-paciente.


Ridiculizar, minimizar o ignorar este tipo de dudas puede generar desconfianza, vergüenza o incluso abandono del seguimiento médico. Por el contrario, una actitud empática favorece la adherencia al tratamiento y mejora la experiencia del paciente.


Estrategias para manejar preguntas inusuales en el consultorio


Para responder de forma adecuada a este tipo de interrogantes, el médico puede apoyarse en las siguientes estrategias:


  • Escuchar con atención y sin juicios

  • Identificar el origen emocional o informativo de la pregunta

  • Explicar de forma sencilla y con lenguaje accesible

  • Sustentar la respuesta en evidencia científica

  • Corregir mitos sin desacreditar al paciente

  • Orientar a fuentes confiables de información


Estas acciones no solo benefician al paciente, sino que fortalecen la imagen profesional del médico.


El consultorio como espacio de educación en salud


Las preguntas raras o inusuales son un reflejo de la necesidad de educación en salud que existe en la población. El médico, además de diagnosticar y tratar, cumple un papel fundamental como educador y guía.


Cada consulta representa una oportunidad para aclarar dudas, corregir información errónea y promover decisiones informadas. Abordar estas preguntas con profesionalismo contribuye a una medicina más humana, empática y centrada en el paciente.


Profesionalismo médico ante cualquier escenario


La práctica médica es impredecible y diversa. Estar preparado para enfrentar todo tipo de preguntas forma parte del ejercicio responsable de la profesión. Mantener la calma, la ética y la claridad en la comunicación permite al médico responder con seguridad incluso ante las interrogantes más inesperadas.


Responder con respeto y conocimiento no solo protege la relación médico-paciente, sino que reafirma el compromiso del profesional de la salud con una atención integral, basada en ciencia, empatía y responsabilidad.

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