Segunda Encuesta Nacional de Gestión Menstrual: resultados y retos para la salud pública
- DML Defensa Médico Legal

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La salud menstrual se ha convertido en un tema cada vez más relevante dentro de la agenda de salud pública. Más allá de tratarse de un proceso fisiológico normal, la gestión del ciclo menstrual implica factores sociales, educativos, económicos y sanitarios que influyen directamente en la calidad de vida de millones de mujeres y personas menstruantes.
Con el objetivo de analizar esta realidad, la empresa Essity, en colaboración con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la colectiva Menstruación Digna México, desarrolló la Segunda Encuesta Nacional de Gestión Menstrual. Este estudio busca comprender cómo viven las mujeres y personas menstruantes su ciclo menstrual, cuáles son las principales barreras que enfrentan y qué avances se han registrado en comparación con mediciones anteriores.
Los resultados muestran avances en algunos aspectos, pero también evidencian rezagos estructurales en educación menstrual, infraestructura, acceso a insumos y acompañamiento médico a lo largo de las diferentes etapas del ciclo reproductivo.
Una encuesta con enfoque poblacional y de curso de vida
La Segunda Encuesta Nacional de Gestión Menstrual se realizó con una muestra de 3,000 niñas, adolescentes, mujeres y personas menstruantes entre los 12 y los 70 años de edad. Este tamaño de muestra permitió obtener una visión amplia de las condiciones en las que se vive la menstruación en el país.
Una de las principales innovaciones metodológicas de esta edición fue la incorporación de un enfoque de curso de vida. Esto significa que el análisis no se limitó a la menstruación en edad reproductiva, sino que también incluyó temas previamente poco abordados como:
Flujo vaginal y cambios fisiológicos asociados al ciclo
Perimenopausia
Menopausia
Condiciones de dignidad en la infraestructura sanitaria
Además, el levantamiento realizado durante 2025 permitió mejorar la precisión territorial de los datos, lo que facilita identificar desigualdades regionales y sociales relacionadas con la gestión menstrual.
Persisten brechas importantes en educación menstrual
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es la falta de información adecuada sobre el ciclo menstrual.
De acuerdo con los resultados, el 75 por ciento de las personas encuestadas no sabe que el ciclo menstrual se divide en cuatro fases fisiológicas:
Menstruación
Fase folicular
Ovulación
Fase lútea
Este dato refleja que la educación menstrual sigue siendo insuficiente en gran parte de la población.
Históricamente, el primer acercamiento a la menstruación ha ocurrido dentro del entorno familiar. El 71 por ciento de las personas encuestadas afirma haber recibido su primera información en casa. Sin embargo, el papel de la madre como principal fuente de conocimiento ha disminuido de forma notable: pasó del 46 por ciento en 2022 al 22 por ciento en 2025.
En contraste, las plataformas digitales han adquirido mayor protagonismo. Actualmente, el 52 por ciento de las personas recurre a internet y redes sociales para informarse sobre menstruación y productos de gestión menstrual.
Un aspecto particularmente relevante desde la perspectiva de salud pública es la escasa participación del sistema educativo. Solo el 4 por ciento de las personas encuestadas afirmó haber recibido información en la escuela, la misma proporción registrada en la medición anterior.
Esto evidencia que la educación formal aún no ha logrado integrar de forma sistemática contenidos de salud menstrual.
Impacto fisiológico y limitaciones en la vida cotidiana
La encuesta también revela que el ciclo menstrual continúa teniendo un impacto importante en la vida diaria de muchas personas.
En 2022, el 32 por ciento de las personas encuestadas había dejado de realizar actividades debido al dolor menstrual. Para 2025, esta cifra aumentó ligeramente a 34 por ciento.
De forma similar, el temor a mancharse o sufrir un accidente menstrual también condiciona la participación en actividades cotidianas. Este indicador pasó del 29 por ciento en 2022 al 33 por ciento en 2025.
En el caso de las menores de 15 años, los efectos son aún más evidentes: el 31 por ciento de las estudiantes reportó haber faltado a la escuela durante su periodo menstrual para evitar incomodidades o situaciones de vergüenza.
Estos datos reflejan que la menstruación continúa siendo un factor que limita la participación plena en actividades educativas, laborales y sociales.
Cambios culturales en la percepción de la menstruación
A pesar de los retos persistentes, también se observan cambios graduales en las percepciones sociales.
La proporción de personas que considera que la menstruación es algo que simplemente “debe tolerarse” disminuyó del 85 por ciento en 2022 al 75 por ciento en 2025.
Además, el 92 por ciento de las personas encuestadas considera que hablar de menstruación no debería ser un tema mal visto, lo que representa un aumento respecto al 88 por ciento registrado en la medición anterior.
Sin embargo, persisten percepciones de desigualdad de género. El 81 por ciento de las personas considera que los hombres tienen una ventaja por no experimentar menstruación, cifra ligeramente superior al 79 por ciento registrado previamente.
Estos resultados sugieren que el debate público sobre salud menstrual se ha vuelto más abierto, aunque todavía existen estigmas y desigualdades culturales.
El seguimiento del ciclo menstrual sigue siendo limitado
El monitoreo del ciclo menstrual es una herramienta relevante para la salud reproductiva y la detección temprana de alteraciones ginecológicas.
A pesar de ello, la encuesta muestra que esta práctica aún no está ampliamente difundida. En 2022, el 30 por ciento de las personas reportaba llevar un registro de su ciclo. Para 2025, esta cifra aumentó apenas al 33 por ciento.
Esto significa que el 67 por ciento de las personas menstruantes aún no lleva un seguimiento adecuado de su ciclo menstrual.
El ligero incremento observado puede estar relacionado con la mayor disponibilidad de aplicaciones móviles y herramientas digitales que facilitan el registro del ciclo.
Infraestructura insuficiente para la gestión menstrual
Otro aspecto crítico identificado por el estudio es la falta de infraestructura adecuada para la gestión menstrual en espacios educativos y laborales.
En 2022, el 56 por ciento de las personas encuestadas indicó no contar con productos de gestión menstrual en su lugar de trabajo ante situaciones imprevistas.
Para 2025, esta cifra aumentó a 67 por ciento, lo que evidencia que la disponibilidad institucional de insumos continúa siendo limitada.
Entre las personas menores de 15 años, el 57 por ciento reportó no contar con productos menstruales cuando los necesita en su entorno escolar.
Además, dentro de este mismo grupo, el 42 por ciento señaló carencias recurrentes de insumos básicos como:
Jabón
Papel higiénico
Condiciones adecuadas de limpieza
Estos datos reflejan que la infraestructura sanitaria continúa siendo un factor determinante en la experiencia de gestión menstrual.
Acceso a productos menstruales: avances moderados
En cuanto al acceso a productos menstruales, se registró una mejora relativa.
El 21 por ciento de las personas encuestadas reportó haber tenido dificultades para obtener productos de gestión menstrual, cifra menor al 30 por ciento registrado en 2022.
A pesar de esta reducción, la menstruación sigue representando un gasto recurrente que impacta el presupuesto de muchos hogares.
Esto ha impulsado debates sobre la necesidad de fortalecer políticas públicas orientadas a garantizar el acceso equitativo a productos menstruales, especialmente en contextos de vulnerabilidad social.
Perimenopausia y menopausia: etapas con escasa orientación médica
Una de las aportaciones más relevantes de esta edición de la encuesta es la incorporación de preguntas relacionadas con la perimenopausia y la menopausia.
Los resultados muestran un importante vacío de información y atención médica en estas etapas de la vida.
El 80 por ciento de las mujeres encuestadas afirmó no saber qué es la perimenopausia. Además, el 63 por ciento indicó que no recibió orientación médica sobre los síntomas asociados ni sobre posibles tratamientos.
En el 29 por ciento de los casos, el diagnóstico tardó más de un año en establecerse.
En relación con la menopausia, el 59 por ciento de las personas reportó no utilizar ningún tratamiento para manejar los síntomas, mientras que el 67 por ciento señaló no haber recibido orientación médica sobre esta etapa.
Estos datos evidencian la necesidad de fortalecer la educación y el acompañamiento médico a lo largo de todo el ciclo de vida reproductivo.
Implicaciones para la práctica médica y la salud pública
Los resultados de la Segunda Encuesta Nacional de Gestión Menstrual ponen de manifiesto que la salud menstrual no es únicamente un tema de higiene personal, sino un componente integral del bienestar físico, emocional y social.
Para los profesionales de la salud, estos hallazgos subrayan la importancia de:
Incorporar educación menstrual en la consulta clínica
Promover el seguimiento del ciclo menstrual
Identificar barreras sociales e infraestructurales que afectan la salud reproductiva
Brindar orientación médica en todas las etapas del ciclo de vida
Abordar la menstruación desde una perspectiva integral permite mejorar la calidad de vida de las pacientes y avanzar hacia un sistema de salud más equitativo e informado.
La evidencia sugiere que aún queda un camino considerable por recorrer para garantizar una gestión menstrual digna en todos los contextos sociales.





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